domingo, 10 de febrero de 2008

Heredando

Y la carta amarillenta de mi abuela decía en un párrafo perdido entre otros, con dos lágrimas que corrían la tinta:

"...y a veces tengo ganas de correr y correr y treparme a la punta del Ñuñorco".

Hay momentos en que me veo corriendo hacia la punta del Ñuñorco. No son muchos. En este en particular, deseo estar ahí, acurruzcada y no bajar más. Ver como arde Troya a lo lejos y sentir en cada cm de mi cuerpo, la certeza de que estoy en el lugar correcto. Troya me toca la puerta seguido y evito mirarla a los ojos; tengo miedo de quedar convertida en piedra o sal. Finge no arder ¿Hay que darle crédito por ello?

6 comentarios:

Alejo dijo...

jeje...me pasa todo el tiempo

slds

Aurore Interligator dijo...

Si te pasa todo el tiempo, yo te diría...que...no corrás hacia el Nuñorco; que te tirés del Ñuñorco y acabés con tu agonía.

b0b dijo...

que te persigue valentina?

b0b dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
b0b dijo...

yo tengo una brujula onboard y te quiero, a si que cuando tengas la need de ir al Ñuñorco me das la mano y vamos juntos.

Aurore Interligator dijo...

Muchas gracias. Yo también te quiero (muTItimo).

Totalmente

Totalmente
(Macanudo 2; por Liniers>>>>disponible en librerías. Excelente inversión).