domingo, 2 de septiembre de 2007

Mundo de Mierda

Este es un mundo en que el cual no sólo se mantiene un sistema económico perverso que garantiza el bienestar de unos pocos sobre de unos muchos, que día a día excluye a más personas, donde gente muere de hambre y la violencia social y la bronca a causa de la desigualdad social crece tanto, que no basta con robarle a una anciana, no, tienen que golpearla y orinarla además. Sino que además lo idolatra.
Este es un mundo donde las estructuras psíquicas más terribles crecen en los árboles y la gente no sólo le teme al que camina detrás de ella en la calle, sino que lo odia por si algún día le dé razones suficientes para hacerlo. La indiferencia está a la orden del día y la apatía "es sana".
Un mundo donde existen aún, y como me desgarra ese "aún"; nazismo, cabezas rapadas, Ku klux Klan, Opus Dei, racismo, antisemitismo y tantas desgracias más... Donde se invade un país por petróleo, y se miente que es por la Democracia Burguesa habiendo millones que lo creen. Donde organizaciones mundiales creadas en pos de la paz supuestamente, contribuyen a crear el concepto de "guerra preventiva".
Un mundo que padeció Holocausto, dictaduras militares, desaparecidos, campos de concentración...todo dedicado a la tortura y genocidio sistemáticos.
Un mundo en el que se le quita la piel a los animales y se los deja agonizando sin ella hasta que dolorosos minutos después, por fin, mueren; para que una vieja se pasee con ella en el centro. Donde se contamina el agua, la tierra, el aire, los animales, las personas; la vida. Y orgullosa después, la comunidad científica, muestra sus planos para colonias espaciales en Marte.
Se agotaron las ideologías, la gente no tiene norte, no hay ganas de hacer nada, no hay perspectiva, ni proyección y aunque suene cursie -porque hoy la siguiente palabra lo es- tampoco hay esperanzas. Sólo nihilismo y miseria humana. Este sistema lo aplasta todo; aliena, despersonaliza, hace del egoismo una virtud.
Ayudar a la gente significa hoy y quizás siempre, ayudarla a volver a su normalidad patológica. Hoy "hacerse duro" es madurar y es prácticamente un sinónimo de indiferencia.
La gente no tiene tiempo para disfrutar o simplemente vivir, está muy ocupada sobreviviendo o buscando desesperadamente donde ser explotada o cómo garantizar que sea más justamente explotada al menos. No tiene tiempo para pensar; prefiere que le den todo masticado -así come vidrio también- y empastillarse a intentar superar algo sola o con ayuda.
Hoy estoy particularmente triste. Alguna vez mi papá me dijo: "no hay más cosas feas que buenas, es sólo que las feas tienen más propaganda". ¿Será así?

"Si me dijeras pide un deseo, yo pediría (...) un barredor de tristezas..."

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Totalmente

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